EL CINE: VISIONES FUTURAS. Soy un gran amante del cine, en especial en pantalla grande. Desde niño me encantó zambullirme en las historias que contaban, a veces sintiéndome participe de ellas y en otras sólo un espectador privilegiado. En cualquier caso y durante un par de horas, me alejaba de mi realidad habitual para vivir fantásticas aventuras o intensas vidas. El resultado era una inevitable sobrecarga de emociones que elevaba mi imaginación. Si tuviera que destacar una, la que se me vendría a la cabeza sería, indudablemente, “El planeta de los simios” (1968). La vi en enero de 1977, sin tener la menor referencia de ella y su final me dejó clavado en el sillón. En aquella época no logré captar todo su significado, ni algunos de sus guiños, pero aquella Estatua de la Libertad erigiéndose sobre la playa significó mi brusco despertar a la realidad del ser humano como especie. La palabra distopía estaba muy lejos de entrar en mi vocabulario, pero esta y otras películas de la ...